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exit
@ 17.01.2006 – 21:08:16
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Entre la sombra y la linea
@ 06.01.2006 – 17:09:47
Abre la boca por que te las vas a comer todas. Una por una las iré echando al guiso con clavo y comino. Machacadas casi hasta perder el sentido de su significado, con las letras revueltas y mezcladas en la masa viscosa. ¡Por el frió!, ¡por la gripe!, ¡el cagar!, ¡los zapatos!, ¡el amor!, ¡la tristeza!, la materia… “¿Que hablas?, bruta, que eres más tonta que la retonta de Perlimplin”. De eso que puede llamarse cosa, que por su culpa nos llamamos seres, que por ella no existe solo vida, que por ella decimos vida por que la vida se acaba… Por ella la sangre y no ese… no sequé, que me… ¿vive? ¿mata? Bueno, lo que sea. Esto es como lo de la Honoria, la mujer vivió frustrada, por lo de los veinte dedos, toda su vida. Estaba convencida de que, por lo menos, el dedo meñique era totalmente innecesario. Que yo la entiendo, la mujer lo veía así, tan pequeñito que…El caso es que no le dio remordimiento librarse de los meñiques de los pies. Ahora, los de las manos ni se los miro, para no tener tentaciones. ¡Claro! Se acordaba de la Marce, que bizca perdida, andaba sola todo el día.
Ya veras. Te vas a quedar… Cuando hayas terminado y estén ya todas las letras buscando a su pareja…Cuando tengas todas las palabritas bien formadas en tu quijotera…Sentirás el estomago lleno, inflado, no como el hombre saciado sino como el hombre vacío. Entonces se te olvidaran todas las que no significan nada y, cuando venga tu hijo a preguntarte “¿Y tú que eres?”, no te asombrara contestar “una oveja”.
Fotografia de Hebert List- Muro al anochecer



